El culebrón de los presupuestos no ha hecho nada más que empezar. Como todos los años por estas fechas desde que es presidente, ZP hará lo posible y lo imposible por sacarlos adelante, cueste lo que cueste y nos cueste lo que nos cueste a los españoles, parafraseando uno de sus productos intelectuales más recordados. Pero este año todo será un poco más al límite. El trailer veraniego pronostica una negociación tensa con un final feliz para el presidente y para ciertos nacionalistas chupópteros, pero terriblemente incierto para los ciudadanos en un momento clave para la recuperación económica y la confianza de los mercados en nuestro país.
Por circunstancias varias, el PNV es el único grupo parlamentario con facultades para apoyar al Gobierno. Perfecto, una vez más jugará un papel decisivo uno de los dos partidos (junto con CiU) expertos en el desmantelamiento del Estado, eso sí, con guante de seda. Nacionalistas vascos y catalanes, caracterizados habitualmente por la prensa como moderados, son hábiles en alternarse el papel de socio preferente de los gobiernos en minoría para utilizar el chantaje como instrumento político que vender en sus respectivos territorios. Ese es el vasto poder que les da el nefasto sistema electoral vigente, pero esta es otra historia. Frente a ellos, los denominados nacionalistas radicales o independentistas (ERC y compañía) son como el perro que ladra, pero no muerde.Como guinda a este pacto de intereses, Coalición Canaria (¿alguien conoce la ideología de este partido más allá de arrimarse al sol que más calienta?) y Unión del Pueblo Navarro, que desde que rompió con el PP, quiere imitar a sus hermanos mayores nacionalistas en busca de la hegemonía en la comunidad foral, desde una posición constitucionalista y foralista que a muchos nos resulta cada vez más incompatible.
El gran perjudicado de este proceso: el lehendakari Patxi López, ¡quién diría que es del mismo partido que Zapatero! Por encima de él va a discurrir una negociación PSOE-PNV al más alto nivel, de hecho ya se conocen los primeros contactos entre pesos pesados del Gobierno como Rubalcaba o Blanco con el jefe de los jeltzales, Íñigo Urkullu. Sobre la mesa, desde cuestiones puramente económicas o de empleo como exigencias de autogobierno. En esta posición tan decisiva en la gobernabilidad del Estado, que tardará en repetirse con esta intensidad, el PNV aspira a lo máximo: traspaso de las políticas de empleo, incluyendo la gestión de las prestaciones de la Seguridad Social; compromiso de que gobierne siempre la lista más votada en las instituciones vascas; cambio de nombre oficial de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa, quedando sólo las denominaciones en euskera, etc. En definitiva, un paso más hacia el abortado plan Ibarretxe. Sin embargo, prima sustancialmente debilitar al máximo a Patxi López.
El presidente está dispuesto a aceptar lo que sea, como ya demostró el año pasado en una situación similar blindando las normas forales vascas (asunto pendiente de resolución en el TC). En último extremo, el Gobierno de López puede ser un precio a pagar para continuar en la poltrona. Esa sería la peor noticia para el conjunto de España, ya que si algo satisfactorio ha ocurrido en política en los últimos años ha sido ese Gobierno constitucionalista en el País Vasco encabezado por el PSE, pero con el apoyo sin reservas del PP. De este modo, Zapatero consigue que el emergente sector crítico de su partido, encabezado por Tomás Gómez, sume un nuevo integrante.
Negro panorama para los intereses nacionales, para la recuperación de la economía y para la estabilidad política. Pero lo peor es que no está nada claro que el PP de Rajoy no llegará a hacer lo mismo si se encuentra en la misma situación. Supervivencia política ante todo.
Pd: Acuerdo sin precedentes entre Partido Riojano (PR), Partido Aragonés (PAR) y Partido Regionalista Cántrabro (PRC) para concurrir juntos a las próximas generales en una lista posiblemente encabezada por el mediático Miguel Ángel Revilla. Así lo aseguraba ayer el PR en su Twitter oficial. Hemos llegado a un punto en el que hasta los regionalistas unen fuerzas con el único objetivo de estrangular al Estado, lo cual es normal con un presidente posibilista y cortoplacista como ZP. Y es que a río revuelto, ganancia de pescadores.
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